ÁRBOL SECO

Soy un árbol seco:
la savia se consumió en mí.
No siento siquiera al viento,
las aguas son historias no contadas.
Caída estoy antes que mis hojas,
santuario de un cuerpo flagelado.
Absorta en el dolor vegetal:
¿por qué me has abandonado?


ABANDONO

Abandonaré un dulce dolor;
traspasaré los ojos fríos del buitre;
me aliaré al milagro inexistente.
Escarbaré edades que no tengo;
cerraré la vida con espejos rotos,
por sueños holográficos:
Girasoles circundarán épocas repetidas
en el intrínseco acto del misterio.


ALUSIÓN

Nací en el tiempo de las valquirias
en la estación de los corazones abstractos.
Te presentí un momento antes
de la llegada de los unicornios,
justo cuando los hermafroditas extirparon de sus pieles
la sonrisa azul y helada de los corsarios.




HOLOCAUSTO INTERIOR

Se me revientan los ojos de la ira
mientras la tierra menstrúa
incertidumbre:
nado hacia una fosa común
en el corazón del mundo.
En la víspera de las amapolas,
los hijos del terror se disfrazan de huesos
porque no tienen piel para lograr ver lo invisible.

 




 

Poemas




EL RITO

Mi amado con sus ojos labra la ternura.
Su melancolía desprendida
lo hace invencible
ante la supervivencia de las olas.
Su locura lo hace más bello
ante el mito de Adonis.
Desde que ha bebido mi savia
celebramos un rito desconocido.




ENTRE LA NADA Y LA NADA

Esta inusitada hora
en la que el silencio
se apodera de mis ojos,
hora en la que no logro
secuestrar en el tiempo las palabras,
llueve en mí la Nada.
Broto con deseos de desaparecer,
de acabar con todo y acabarme
en el argumento superficial de los filósofos.


ANSIEDAD

Lágrimas amontonadas
debajo de una nube,
su risa candorosa
evoca hastío, vacuidad.

A oscuras se pliega la pupila,
la vida se vierte en voces ahogadas.

Soy la que se busca
en sitios no geográficos,
ésa que ansía perderse.




Copyright © 2015  Raquel Virginia Cabrera

 
EL RETORNO DE LA MUSA

No soy más,
la desconocida que nunca esperaste,
aquélla con manos de sal
y ojos de barro.
Ésa que burló a los dioses
danzó con los que suben las pirámides
acostados en sarcófagos.
Ésa que vino a subyugar soles,
a degollar la lluvia en las casas
de los que esperan sin tiempo
el retorno del silencio.

 
ANGUSTIA EN MI SANGRE

La noche entró en el alma,
la luna permanece afuera.

No es invierno y la nieve cubre mis entrañas.
La calma tiene por nombres:
angustia en mi sangre,
nido de fantasmas,
canales abismales,
irreales existencias.

Resido donde nombrarte sigue siendo
ese delirio que no respondes.


FETICHISMO

No me importa envejecer
amando el olor del pantalón
que dejaste en el armario
o amando tu retrato
en la mesita de aquellas noches
donde cortejamos la vida
más allá de la oscuridad.


HOGUERA

La tarde se parte en dos como una vieja tijera.
Un faro en el Mar Muerto desentraña el grito
¡La eutanasia a una tribu de piedras!
En el sueño de las mujeres
hay una hoguera que espera
el sacrificio de aquellos que no supieron amarlas.



TRISTEZA

Te he esperado con mis labios rotos
para que me descubras llena de agujeros.
Tiemblan mis tobillos con tristeza adepta
al decapitado aliento de lo
cerezos.